miércoles, 15 de agosto de 2007

115 años de historia

Los recuerdos de Jorge Dubost, Jorge Ormeño y Alberto Ferrero

Con 77 años, Jorge Dubost ya es toda una leyenda en Santiago Wanderers. Símbolo de la garra con que siempre se identificó al Decano, desde su hogar ubicado en el cerro Cordillera, el volante que llegó a la institución a los 16 años repasa su vida ligada a los porteños.

"115 años. ¡Pucha que está viejo Wanderito!", señala con especial gracia, recordando que el pasado sábado estuvo presente en el empate sin goles ante Deportes Concepción en Playa Ancha.

Sin embargo, al ex capitán le gustan los recuerdos. Como si fuera hoy, rememora el día en que "un auto elegante con dirigentes llegó hasta el muelle. Se subieron al buque en donde yo era ayudante de cocina y me dijeron que venían rastreándome hace un tiempo en las canchas del cerro Mariposa. Con 16 años y súper corto de genio me quedé callado y el mayordomo que era wanderino me dijo ándate no más. Esos fueron mis inicios en una institución grande".

"Después de un año, José Pérez me puso de titular. El 'profe' le dijo a los dirigentes que era un chico de los potreros y que me iba a parar con fuerza ante cualquier rival", recuerda con emoción, no sin antes advertir que "el 'Gallego' era como el Bielsa de hoy. No conocí a un hombre que supiera tanto de fútbol. Conocía a todos los jugadores".

Fue una trayectoria de 17 años. Logró el primer título de Santiago Wanderers en 1958 y nunca en su vida defendió otra camiseta que no fuera la verde.

"Mi vida está ligada a Valparaíso y a Wanderers. Fue un orgullo vestir sus colores y un honor que la gente se siga acordando de mí. En este aniversario lo único que deseo es que se cumplan otros 115 años de historia", concluyó.

Jorge Ormeño: "Estoy orgulloso de ser hincha de Wanderers"

Medio en serio medio en broma, Jorge Ormeño dice que su regalo de cumpleaños para Santiago Wanderers será un triunfo hoy ante Everton. El volante de la UC confiesa que desde que dejó de vestir de verde, igual juega un clásico particular con los viñamarinos cada vez que los enfrenta.

"Figura" asegura que nunca ha dejado de ser hincha del Decano y que durante el Clausura hará lo posible por quitarle puntos con su equipo a los rivales que tienen los porteños en su lucha por no descender. "Yo soy de Viña del Mar y realizaba un gran esfuerzo para ir a Valparaíso a entrenar, todo por amor al club", afirma con orgullo el mediocampista.

Para el jugador, el título que consiguió con Santiago Wanderers el 2001 "es un sueño hecho re

alidad...nunca me imaginé que iba a lograr ser campeón. Tuvimos la suerte esa temporada de tener un club estable, un buen entrenador, gente de casa de gran nivel y refuerzos que llegaron a ser un aporte. El grupo humano era espectacular, imagínate que hasta el día de hoy yo me comunico con Carlos Toro, el 'Negro' Valencia, Rodrigo Núñez, Mauricio Rojas y Arturo Sanhueza, fuimos una gran familia".

A la hora de recordar la campaña que le dio a la institución su tercera estrella, Ormeño ase

gura que el partido clave fue el triunfo por 4-1 ante Universidad de Chile en Sausalito. "Después vinieron las 10 fechas con triunfos consecutivos y el título...algo inolvidable. Volver a pensar en eso me hace sentir más orgulloso de ser hincha de Santiago Wanderers".

Si bien el jugador no conoce mucho de la situación actual del Decano, sí tiene claro que "los problemas partieron del 2002 para adelante, gran parte de lo que hoy se vive es producto de los errores de esa directiva".

Alberto Ferrero: "Este es un club que te enamora"

Alberto Ferrero nació en Uruguay. Se inició en el Racing de Montevideo en 1960, luego pasó a Peñarol, donde salió campeón y en 1967 ancló en Santiago Wanderers tras una negociación que permitió la transferencia de Elías Figueroa a los "girasoles".

No tuvo mucha suerte en su arribo al Puerto. Estuvo tres meses fuera de las canchas. "Guillermo Díaz era el entrenador de un equipo en formación", recuerda el charrúa, quien alcanzó la consagración doce meses más tarde, al ser integrante del cuadro que históricamente se conoció como Los Panzers y que alcanzó la segunda estrella para el Decano.

"Pocos creían en nosotros, pero poco a poco fuimos tomando confianza", explica Ferrero, quien luego volvió a escribir una importante página en la centenaria historia caturra al transformarse en goleador de la Copa Libertadores de América en la temporada '69 con nueve tantos: "En esa competencia pudimos haber llegado más lejos, pero problemas extrafutbolísticos nos pasaron la cuenta".

Vistió por cinco años la camiseta verde antes de jugar en Colombia, Deportes Antofagasta y retirarse en Venezuela. Hoy, avecindado en el Puerto, el goleador uruguayo admite que "Wanderers es un club que enamora. Los jugadores que defienden sus colores siempre quedan con algo. No pasa con todas las instituciones, pero acá siempre hay algo que sobrepasa lo futbolístico".

Sobre el presente de la institución de calle Independencia, Ferrero reclama porque "las cosas no se han hecho bien. Desde hace mucho tiempo a los dirigentes les ha faltado visión para sacar adelante al club. Se han desaprovechado enormes oportunidades, aunque la confianza es lo último que puede perderse".

Información de www.santiagowanderers.cl

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